El valor de una sonrisa
El valor de una sonrisa es incalculable. Lo cierto es que pese a ser una cosa que cuesta poco, no muchas veces nos sale gratuita y verdadera. Arrancar una sonrisa a alguien es de las experiencias más gratificantes de la vida cotidiana. El arte de hacer sonreír va más allá de cualquier otro arte. Me refiero a un hacer sonreír de verdad. A provocar una sonrisa que tarde en irse del rostro.
Eso solo lo consiguen los grandes maestros de la vida, la gente sencilla, los que saben acercarse a los demás desde el respeto y desde el deseo de sacar lo mejor de ellos.
Podemos ir por la vida siendo grandes maestros de muchas cosas. Hoy nos preparamos en las universidades para ser expertos en miles de oficios e historias. Pero la maestría de hacer sonreír no se aprende en la universidad. Se aprende desde el corazón agradecido y desde el deseo de alcanzar la felicidad. Ahora, no nos engañemos para ser maestros de sonrisas hay que aprender a reírse de uno mismo, de sus defectos, de sus límites, de sus incapacidades, en definitiva saber mirar la propia vida con una sonrisa
Hay que atreverse a sonreír...




first_corner_of_anita_bokeron dijo
Qué bonito post, y qué razón. Es difícil hacer sonreír y reír de verdad, precisamente porque implica ser capaces de ver la propia vida con humor, desenfado y alegría, y eso a veces cuesta.
Besinhos from Anita B.
24 Junio 2007 | 12:58 PM